Profesional: La cuesta de enero
Todos los años, tras el ajetreado periodo navideño, llega la cuesta de enero. Afrontar una bajada del volumen de trabajo puede ser beneficioso para la empresa si sabemos cómo llevarla.
En primer lugar, tenemos que reconocerlo: las fiestas han terminado, pero también ha terminado el estrés que las acompaña y las urgencias en los pedidos y en los trabajos. Ahora tenemos tiempo para frenar y hacer balance del año que ha terminado.
Costes y Beneficios
Es interesante hacer un balance económico del año, es decir, observar nuestros costes y nuestros beneficios una vez hemos terminado.
Esto nos permitirá saber cómo debemos actuar durante el próximo año en las campañas importantes respecto a los productos que más o menos se hayan vendido, así como en futuras situaciones particulares o proyectos que han podido salir bien o mal por nuestra gestión o por causas externas.
Productos
¿Qué productos se han vendido más? ¿Podríamos abaratar nuestro coste para fabricarlo? ¿Y cuáles se han vendido menos? ¿Es conveniente seguir fabricándolos? ¿Cuándo ha habido más ventas?
Todas estas preguntas y más que podemos hacernos sobre nuestro propio negocio nos dirán dónde debemos poner más interés y qué es lo que debemos abandonar por falta de resultados.
Este es también un buen momento para revisar nuestros precios de cara al público. En teoría deberían subir todos lo mismo que el IPC marcado en el año, aunque dependiendo de nuestras ventas podemos subir o bajar los precios de aquellos productos que nos interese sacar del stock.
Inventario
¿Qué tenemos que comprar para el próximo año? ¿Hemos tenido exceso de algún material? ¿Hemos consumido mucho más de este o aquel material de lo que teníamos previsto? Preguntas como estas sobre el inventario de la empresa pueden hacernos ganar dinero.
Por ejemplo, si hemos consumido mucho de un material (como hilo para canillas) quizá nos compense comprar una cantidad mayor que la del año anterior, ya que a la larga nos saldrá a mejor precio si negociamos con el proveedor.
Además, es también el momento de ordenar y reorganizar nuestro espacio de trabajo con vistas a estar más cómodo y tener lo que nos hace falta más a mano y así perder menos tiempo.





16 enero 2008






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